Dos futas se follan con pollones en la playa
Ese día en la playa, las dos futas no paraban de provocarme con sus bikinis ajustados y sus miradas de puta. Una de ellas, la morena, se sentó a mi lado en la toalla y dejó que su muslo rozara mi polla cada vez que se movía, mientras la rubia me mandaba fotos de su coño mojado desde el agua. No aguanté más y las arrastré a la sombra de un palmeral, donde les arranqué los bikinis de una vez. La rubia se arrodilló y me chupó la verga como si fuera un helado, metiéndosela hasta la garganta mientras la morena se frotaba el clítoris con dos dedos. Cuando ya no pude más, la empujé contra la arena y le metí mi polla hasta que sus tetas rebotaban con cada embestida. La rubia se sentó en mi cara y me montó mientras yo le lamía el coño, gimiendo tan fuerte que los pájaros se asustaron. Después, la morena se puso a cuatro patas y me dejó empotrársela por el culo, apretando las nalgas cada vez que la penetraba. Cuando me corrí, lo hice en su cara, pintándole los labios de leche blanca. Al final, solo quedó el bikini de la rubia hecho jirones en la arena.