Macha Latte me hace tragar su leche caliente en la oficina
Me la estoy follando contra el escritorio mientras su leche tibia me chorreaba por la barbilla, y cada vez que me miraba con esos ojos de puta en celo, sabía que podía entrar alguien en cualquier momento. Sus tetas rebotaban con cada embestida, y el sonido de su coño mojado al chocar contra mi polla dura era lo único que escuchaba entre los gemidos ahogados que soltaba para no alertar a los de la oficina de al lado. Le metí la mano por debajo de la falda para sentir cómo su culo temblaba con cada estocada, y cuando le arranqué el tanga con los dientes, me susurró al oído que si me corría dentro, la próxima vez lo haríamos en la sala de reuniones. La levanté de golpe y la empotré contra la ventana, donde cualquiera podía vernos desde el edificio de enfrente, y cuando le clavé la polla hasta las pelotas, sus uñas se me clavaron en la espalda mientras mordía mi hombro para no gritar. Su leche seguía escurriendo por mi mentón, y cada vez que me la tragaba, ella gemía más fuerte, como si le diera más placer que mi verga. Sabía que si alguien abría esa puerta, nos pillarían con las manos en la masa, pero no podía parar de bombearla contra el vidrio, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mi polla como si no quisiera que me saliera. Cuando por fin me corrí dentro de ella, me juró que la próxima vez sería en el ascensor, donde todos podrían escucharnos.