Señora Blackwood castiga con detención y cierra la puerta con llave
La sala de clases estaba en silencio, excepto por el crujido de los pupitres al moverse y el sonido lejano de la lluvia golpeando los cristales. La profesora Blackwood, con su falda ajustada y tacones que resonaban en el piso, ordenó al alumno quedarse después de clases. El chico, nervioso, observó cómo ella giraba la llave en la puerta, dejando claro que no habría escapatoria. Al acercarse, notó el brillo en sus ojos cuando ella desabrochó su blusa para revelar el sujetador de encaje negro. Él tragó saliva al sentir sus manos frías deslizándose por su cuello, mientras ella susurraba al oído: 'Esta vez no habrá notas, solo castigo'. De pronto, la sorprendió el tamaño de su erección al rozar su muslo, algo que nunca había experimentado con otra maestra. Ella sonrió al darse cuenta, apretando su polla con fuerza antes de ordenarle arrodillarse. El chico obedeció, sintiendo cómo su lengua se hundía entre los labios húmedos de ella, probando el sabor dulce de su coño. Las piernas de la profesora temblaron al sentir la presión de su boca, pero no se detuvo, empujando su cabeza más abajo hasta que sus narices se enterraron en el vello oscuro. Los gemidos de ella llenaron la habitación mientras él chupaba con desesperación, sintiendo cómo los dedos de ella se enredaban en su cabello. Sin avisar, ella lo apartó y lo empujó contra el escritorio, bajando sus pantalones de un tirón. El ruido del cinturón al caer al suelo lo hizo estremecerse, pero el primer azote en sus nalgas lo excitó más. Ella lo montó con furia, cabalgando sobre su verga hasta que el sonido de los golpes de sus caderas rebotando contra él llenó el aire. Él nunca había visto a una maestra tan salvaje, gimiendo como una perra en celo mientras el sudor caía sobre sus pechos. Cuando ella alcanzó el orgasmo, mordió su hombro para ahogar el grito, corriéndose en chorros sobre su polla aún dura. Pero él no estaba satisfecho, y ella lo sabía. 'La próxima vez traerás un vibrador', le advirtió al limpiarse, dejando claro que esto apenas comenzaba.