Rihanna se deja empotrar fuerte con polla dura
Desde que empezó el remix de su canción, no paraba de menear las caderas al ritmo de los bajos mientras se tocaba descaradamente por encima de la minifalda de cuero negro que apenas le tapaba el coño. El tipo, con la mirada fija en ese culo prieto que se le marcaba bajo la tela ajustada, no pudo resistirse y se le acercó por detrás sin decir ni pío, agarrándole las tetas con una mano mientras con la otra le bajaba el tanga de encaje hasta dejarle el coño al aire y bien mojado. Ella soltó un gemido ronco al sentirlo pegado a su piel sudorosa, con la polla ya dura como una roca apretándole contra el culo mientras le susurraba al oído lo puta que estaba por ese ritmo caliente. Él, sin perder tiempo, la empujó contra la pared del estudio, le levantó la falda hasta la cintura y le abrió las nalgas con las manos para clavársela de una vez, sintiendo cómo su coño se estremecía al recibir cada embestida profunda que le sacudía todo el cuerpo. Los gritos de ella se mezclaban con los golpes de cadera contra su culo, que sonaban como un tambor enloquecido cada vez que él se enterraba hasta las pelotas, arrancándole jugos que le resbalaban por los muslos mientras la polla le frotaba ese punto que la hacía temblar como una hoja. Rihanna, con los labios entreabiertos y los ojos vidriosos, no podía creer lo bien que le quedaba ese diámetro monstruoso dentro, apretándole los muslos contra la pared mientras él la follaba como si no hubiera mañana. Los gemidos se volvieron más agudos, más desesperados, cuando él le agarró el pelo y le echó la cabeza hacia atrás para morderle el cuello mientras le metía la polla hasta el fondo, haciendo que el coño le latiera como un corazón desbocado. Ella no tardó en correrse con un grito ahogado, apretando la polla con sus paredes temblorosas mientras él, lejos de parar, seguía embistiéndola sin piedad hasta que sintió cómo la leche caliente le inundaba el coño, dejándola completamente satisfecha y jadeando con la mejilla pegada a la pared fría.