Eve se llena de leche caliente con una polla monstruosa
Llevas días provocándome con esos outfits ajustados, enviándome fotos de tu culo perfecto y rozándote contra mí cada vez que pasas. Sabías que no aguantaría más, ¿verdad? La polla ya te la tenía dura desde que abriste la puerta con ese vestido transparente, pero hoy no te dejaré escapar. Te arrinconas contra la pared y sientes cómo tus tetas rebotan al ritmo de tus gemidos mientras te empotro contra el muro. La polla entra y sale de tu coño mojado con un sonido obsceno, y cuando te das la vuelta, te agarras el culo y lo abres para mí, suplicando que te la meta hasta las pelotas. No te decepciono: te la clavo de una estocada, sintiendo cómo tu culo se ajusta a mi verga como un guante. Cada embestida te hace gritar más fuerte, y cuando te corro dentro, llenándote de leche caliente, tu cuerpo tiembla de placer. Te dejo ahí, temblando, con mi semen goteando de tu coño, mientras te miras en el espejo y ves esa sonrisa de satisfacción que no puedes borrar.