Vecino me dice que adora mi culo y me empotra como a una perra
El vecino no aguantó más y me lo dijo en la cara: ‘Me encanta ese culo redondo que tienes, nena’. Yo me reí, pero él ya me tenía arrinconada contra la pared, con las manos apretándome las nalgas y la polla dura como piedra. Me bajó los jeans de un tirón, dejando al aire mi tanga mojado, y me empujó hacia la cama para que me pusiera a cuatro patas. ‘Así, como una perra en celo’, gruñó mientras me abría las nalgas con fuerza, mostrando mi coño hinchado y chorreando. Metió los dedos primero, probando lo caliente que estaba, y luego me clavó la verga de una sola embestida, haciendo que gritara de placer. Cada vez que me penetraba, mis tetas rebotaban y el sonido de su polla entrando y saliendo resonaba en toda la habitación. Gemía como una loca, pidiendo más, mientras él me agarraba del pelo y me follaba con fuerza, golpeándome el culo cada vez que se hundía hasta el fondo. Cuando ya no pudo aguantar más, me corrió dentro, llenándome de leche caliente mientras yo me retorcía de gusto. Quedé tirada en la cama, jadeando, con el coño palpitando y el culo marcado por sus dedos. El vecino se rió, satisfecho, y me dijo: ‘Esto es solo el principio, puta’.