La esposa del amigo se corre con regalo de año nuevo
Llevaba semanas coqueteando con él cada vez que se cruzaban en el ascensor, pero esa noche de fin de año la cosa se puso caliente de verdad. La esposa del amigo se quitó el sujetador frente a él mientras se mordía el labio inferior, dejándole ver esos pechos grandes y firmes que tanto le volaban la cabeza. Él no pudo resistirse y le agarró la nuca con fuerza, metiéndole la lengua hasta la garganta mientras le chupaba los pezones duros como piedras. Ella gimió fuerte al sentir su polla dura rozándole el muslo a través de las medias de nylon, que ya estaban empapadas por el coño que le ardía entre las piernas. La arrinconó contra la pared del salón y le arrancó las bragas de encaje con los dientes, dejando al descubierto un coño depilado y brilloso que pedía a gritos que se lo follaran. Se la puso a cuatro patas sobre el sofá, le dio una cachetada en el culo que dejó marca y empezó a empotrarla con fuerza mientras le agarraba las tetas desde atrás. Los tacones de aguja se le clavaban en el suelo cada vez que él le embestía el coño hasta el fondo, haciendo que gritara su nombre entre gemidos ahogados. Él le metió los dedos en la boca para que se los chupara mientras le llenaba el coño de leche espesa, y ella se corrió tan fuerte que le dejó los muslos temblando y el sofá manchado con sus jadeos. Después se dejó caer sobre las piernas de él, jadeando y con las medias rotas, mientras le susurraba al oído que esa noche de año nuevo se había convertido en el mejor regalo que podía imaginarse.