Rubia en celo meando en el baño con lencería
La morena de tetas naturales y coño bien peludo se quitó el tanga rosa empapado mientras él le agarraba el culo prieto con las manos llenas de espuma. Se sentó en el borde de la bañera con las piernas bien abiertas y la polla dura le rozaba los muslos, húmedos por el vapor del agua caliente. Ella jadeó cuando él le metió dos dedos en el coño chorreante y le susurró al oído que quería verla mear en un vaso de cristal, como a él le gustaba. La rubia obedeció sin protestar, apoyándose en la pared fría mientras el chorro dorado salía lento pero firme, brillando bajo la luz del baño. Él se arrodilló frente a ella, lamiéndole los labios hinchados y el clítoris hinchado antes de que terminara de orinar, chupando cada gota que caía sobre sus tetas redondas y temblorosas. Cuando ella se corrió gritando su nombre, él le apretó las nalgas para que apretara más fuerte, sintiendo cómo el coño le latía contra la lengua. Después la levantó en vilo, la sentó sobre el inodoro con las piernas colgando y le metió la polla hasta el fondo, empotrándola contra el cuello del útero mientras ella gemía como una puta en celo. El agua del baño chapoteaba con cada embestida, mojando el suelo y sus cuerpos pegajosos, y cuando él se corrió dentro de su coño estrecho, los chorros de leche blanca se mezclaron con el líquido amarillo en el vaso que sostenía en la mano, testigo mudo de su placer sucio y natural.