Diosa Anya juega con su boca y se traga toda la leche
Anya no perdía oportunidad de provocar con sus labios carnosos pintados de rojo, siempre húmedos y listos para chupar. Un día, decidió sorprender a su pareja con un juego de roles, atándolo a la silla y tapándole los ojos con un pañuelo. Con movimientos lentos, desabrochó sus pantalones y sacó esa polla dura que tanto le gustaba chupar, sintiendo cómo se le hacía agua la boca al verla tan grande y palpitante. Empezó a lamerla desde la base hasta la punta, pasando su lengua por el glande mientras él gemía sin control. Sus manos lo masturbaban con fuerza, sintiendo cómo la verga se ponía cada vez más dura entre sus dedos. Anya no se detuvo, metiéndosela hasta el fondo de la garganta, tragando saliva y dejando caer hilos de baba por sus labios. Él no aguantó más y le agarró la cabeza con fuerza, embistiendo su cara mientras ella gorgoteaba con la boca llena. Cuando sintió que ya no podía más, Anya aceleró el ritmo, chupando con más fuerza hasta que él explotó en su boca, llenándola de leche caliente que tragó sin perderse ni una gota. Se limpió los labios con los dedos, sonriendo satisfecha mientras él respiraba agitado, sabiendo que esa diosa siempre lo dejaría seco.