DCB negra se llena el coño después de la cita en vegas
La morena llegó a la suite con el vestido pegado al cuerpo, mostrando cada curva de su culo prieto y sus tetas bien paradas bajo el top ajustado. Él no pudo resistirse cuando ella se quitó los tacones y se agachó a lamerle la polla dura, que ya le asomaba por la bragueta con un piercing en la cabeza brillando bajo la luz tenue. La punta le rozó los labios carnosos y ella lo miró con esos ojos negros llenos de lujuria mientras le escupía en el tronco grueso antes de metérselo hasta la garganta. Él le agarró la nuca con fuerza y le empotró la verga hasta el fondo, haciéndola gemir fuerte con la boca llena de saliva y carne palpitante. El aroma a coño mojado y sudor se mezclaba con el olor a piel caliente cuando ella se puso a cuatro patas, mostrando el coño encharcado y los labios hinchados listos para ser follados sin piedad. Él no perdió tiempo y le clavó la polla hasta el fondo, sintiendo cómo el culo le temblaba con cada embestida brutal mientras ella gritaba de placer con voz ronca. Las tetas le rebotaban contra el colchón al ritmo de los golpes secos, y él le agarraba las caderas para hundirse más adentro, sintiendo cómo el coño le apretaba la verga con cada contracción. Ella se corrió primero, con un chorro caliente que le resbaló por los muslos mientras él seguía dándole duro, sin dejarla recuperarse. Los gemidos se volvieron más agudos cuando él le escupió en el culo antes de metérselo sin aviso, sintiendo cómo la polla le abría el ano mientras ella gritaba y se agarraba a las sábanas. La corrida final llegó cuando él le llenó el coño con leche espesa, dejando sus muslos pegajosos y su vientre tembloroso mientras ella jadeaba con la cara enterrada en la almohada. La suite quedó impregnada con el olor a sexo crudo, sudor y semen, y ella se quedó tirada en la cama con las piernas abiertas, mostrando el coño goteando leche y su clítoris perforado palpitando de placer.