Jen follada hasta el fondo en su IMVU
Jen llegó a la transmisión con ese descaro que solo tienen las putas buenas, mordiéndose el labio inferior mientras me miraba de arriba abajo con esos ojos de zorra que no podían disimular el hambre que tenía por mi polla. En cuanto la cámara se encendió, se quitó la camiseta de un tirón dejando al descubierto unos pechos firmes que se balanceaban con cada movimiento, esos pezones duros como piedritas que suplicaban ser chupados. Sin perder tiempo, se agachó sobre mí con el culo bien abierto, rozando mi verga con esos labios empapados que ya goteaban por la excitación, y me la metió hasta la garganta sin avisar, ahogándome con su coño caliente mientras gemía como una perra en celo. La agarré de las caderas y la empalé contra mi polla, sintiendo cómo su carne se abría para recibir cada embestida mientras sus tetas rebotaban al ritmo salvaje de mis embates. Ella gritaba con voz ronca, pidiendo más grueso, más profundo, más rápido, mientras sus uñas se clavaban en mis muslos y su coño se contraía alrededor de mi verga como si quisiera tragársela entera. Cada vez que la llenaba hasta el fondo, sus músculos se tensaban y los fluidos resbalaban por sus muslos, dejándola completamente mojada y lista para que la usara como a una cualquiera. La agarré del pelo y la obligué a mirarme mientras le metía la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su aliento se cortaba y sus gemidos se convertían en un quejido agudo que me ponía más duro que nunca. Cuando por fin se corrió, su coño se apretó como una trampa alrededor de mi verga, ordeñándome sin piedad hasta que sentí cómo mi leche caliente le inundaba las entrañas, dejándola temblorosa y exhausta sobre mi regazo con la respiración entrecortada y el cuerpo cubierto de sudor. Todavía jadeante, se limpió los restos de corrida de los labios y me sonrió con esa sonrisa de puta satisfecha, sabiendo que en cinco minutos estaría lista para volver a empezar.