Mirexxx se entrega sobre las sábanas en lencería ajustada
Temblaba de ganas mientras sus dedos recorrían mis muslos, la tensión acumulada de días de miradas robadas y caricias furtivas finalmente explotando en este cuarto oscuro. Mirexxx me miró con esa sonrisa de puta que sabe lo que viene, sus tetas enormes balanceándose mientras se arqueaba bajo mis manos, sus labios hinchados abiertos en un gemido anticipado. ¿Te imaginas estar en su lugar, sintiendo cómo mis uñas se hunden en su culo firme antes de separarle las nalgas y hundirle los dedos hasta que su coño mojado gruñe? Ella ya no aguantaba más, sus muslos temblando cuando le susurré al oído todo lo que le haría en esos diez minutos de escena, cada palabra haciendo que su piel erizada se cubriera de sudor. El roce de sus curvas contra mi piel desnuda era insoportable, sus pezones duros rozando mi torso mientras mis dedos jugueteaban sin piedad entre sus pliegues, chupando sus labios hasta que su respiración se volvió un jadeo continuo. No te pierdes cómo se retorció cuando le mordí el cuello, sus caderas empujando contra mi mano, exigiendo más, exigiendo que la llenara entera de golpe. Y cuando al fin lo hice, cuando su coño apretado me tragó hasta lo más profundo, sus gritos llenaron el cuarto, sus tetas rebotando con cada embestida, sus muslos abrazándome como si quisieran ahogarme. No te asustes si la próxima vez le pido que aguante más antes de correrse, porque esta puta sabe que lo disfruta cuando le niego el orgasmo