Best Queen chupa y traga hasta que me corro en su boca
Best Queen no perdona ni un segundo cuando se arrodilla frente a ti, agarrando esa polla dura entre sus labios carnosos. Vas a ver cómo te la chupa con rabia, como si quisiera borrar el recuerdo de otro tipo que la tocó antes. Sus ojos brillan con resentimiento mientras te la mete hasta las pelotas, gimiendo como una perra en celo. Imagínate que te la chupa con furia, mordiendo el glande cada vez que te acercas a correrte, como si quisiera castigarte por algo. Cuando por fin te vacías en su boca, traga todo sin perder el contacto visual, sabiendo que ahora eres suyo. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo se levanta, con los labios brillantes de leche, y te mira con esa sonrisa de puta satisfecha. No hay piedad en sus movimientos, solo hambre y venganza. La tienes empotrada contra la pared, sintiendo cómo su coño apretado te ordeña hasta el último gota. Sus gritos rebotan en las paredes mientras te clava las uñas en la espalda, marcándote como suyo. No hay vuelta atrás cuando la montas a cuatro patas, sintiendo cómo su culo rebota contra tus caderas. Cada embestida la hace gemir más fuerte, como si quisiera que el vecino escuchara. Cuando por fin te corres dentro de ella, su coño se contrae alrededor de tu verga, exprimiéndote hasta dejarte seco. No hay tiempo para descansar cuando te arrastra hasta el sofá y se sienta a horcajadas sobre ti, cabalgándote con furia. Sus tetas rebotan frente a tu cara mientras te mira con esos ojos llenos de lujuria. No hay nada más caliente que ver cómo se frota contra ti, buscando su propio orgasmo. Cuando por fin se corre, grita tan fuerte que te deja sordo. Su coño chorreando y su cuerpo temblando son la prueba de que nadie la folla como tú. No hay tiempo para palabras dulces cuando la levantas y la empotras contra la pared, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga. Cada embestida la hace gemir más fuerte, como si quisiera que el mundo entero escuchara. No hay nada más satisfactorio que ver cómo se corre una y otra vez, gritando tu nombre como si fuera una maldición. No hay tiempo para descansar cuando la tiras en la cama y te montas sobre ella, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de tu verga. Cada embestida la hace gemir más fuerte, como si quisiera que el mundo entero escuchara. No hay nada más satisfactorio que ver cómo se corre una y otra vez, gritando tu nombre como si fuera una maldición.