Mi padrastro me cogió cuando mi mamá no estaba en casa
Estaba chupando la polla de mi padrastro cuando noté que algo no cuadraba: su verga era más gruesa de lo normal, como si la hubiera estado entrenando a escondidas. Al principio pensé que era un juguete, pero al sentir cómo se movía entre mis labios, entendí que era real. Él me miró con esa sonrisa de depravado mientras yo tragaba su leche espesa, y entonces me di cuenta de que esto no era un juego. Me empotró contra la pared, metiendo su verga hasta las pelotas en mi coño mojado, y yo no podía dejar de gemir. Cada embestida me hacía sentir más llena, más usada, hasta que sus huevos golpeaban mi culo con cada movimiento. Cuando se corrió, llenándome entera de su leche caliente, supe que esto no terminaría aquí. La próxima vez, me va a romper el culo sin piedad.