La patrona se deja empotrar por el chofer de su ex
El olor a cuero de su asiento me recordaba a él, pero esta vez fue distinto: el chofer de mi ex, Uche Ebony, me miró con esa sonrisa de puto que se cree dueño de todo. Yo solo quería humillarlo, hacerle pagar por lo que le hizo a mi ex, pero cuando sus manos me agarraron el culo con fuerza, algo cambió. En más de 10 minutos de escena, me abrió las piernas contra el asiento trasero, metiendo su polla gruesa hasta que mis gemidos llenaron el auto. Sentía cada centímetro de él, cómo me llenaba sin piedad, mientras sus dedos me apretaban las tetas y me decían putas cosas al oído. El calor de su cuerpo, el sudor mezclándose con el mío, me hizo olvidar por qué empecé esto. Cuando se corrió dentro de mí, jadeando como un animal, supe que esto no terminaría aquí. La próxima vez, le haré pagar más caro.