La milf de culo enorme me obliga a servirle
Carolina es una milf de 35 años con un culo redondo y firme que me vuelve loco desde que la conocí en el juego. Cada vez que me acerco, ella me mira con esa sonrisa pícara y me ordena que me arrodille. Hoy no fue la excepción: me hizo chuparle las tetas grandes mientras me agarraba la polla con fuerza, gimiendo cada vez que la lamía. Cuando me dijo que me pusiera detrás de ella, no dudé en meterle la verga de una estocada hasta que las caderas chocaron, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía. La puta gemía y me pedía que la embistiera más duro, que la llenara hasta que el semen le rebalsara. Le arranqué el tanga de un tirón y le di nalgadas mientras la empotraba contra la pared, sintiendo cómo sus uñas se clavaban en mi espalda. Cuando le pregunté si podía correrme, me miró con desprecio y me dijo que solo lo haría cuando ella lo ordenara. Al final, me vine dentro de ella como un perro en celo, llenándole el culo hasta que se le escapó un gemido de placer. La próxima vez, le haré tragar mi leche sin permiso.