Kenpeach domina a su sumisa en un 4 loco salvaje
Te voy a contar cómo Kenpeach me puso de rodillas en medio de la habitación, con la polla dura apuntando a mi boca mientras me ordenaba que la chupara como una perra obediente. Sentí su mano en mi nuca, empujándome hacia adelante hasta que mi garganta se llenó entera de golpe, y él gruñó de placer al ver cómo me atragantaba con cada embestida. Después me hizo girar y me empotró contra el sofá, con su verga gruesa abriéndose paso en mi culo apretado mientras yo gemía y le suplicaba que no parara. Cada vez que me penetraba más fuerte, sus dedos se clavaban en mis caderas para marcar el ritmo, y yo solo podía temblar de excitación al sentir cómo me llenaba hasta las pelotas. Cuando por fin se corrió dentro de mí, me dejó temblando y mojada, con su leche goteando por mis muslos mientras me ordenaba limpiarlo todo con mi lengua. La próxima vez será peor, porque Kenpeach ya sabe que soy su puta anal y que haré lo que sea por su polla.