Bella mur cabalgando mi polla en venganza por su marido
Empujando mi polla entre sus nalgas perfectas noté cómo bella mur temblaba de deseo acumulado por meses de abandono con su marido. Ella se había acercado a mí para cobrarse lo que él le negaba y desde el primer beso su lengua ya buscaba mi boca con urgencia. La puse de rodillas y le abrí la garganta con estocadas lentas mientras sus ojos lloraban de placer y rencor al mismo tiempo. Luego la subí sobre mí y la sentí cabalgar mi polla gruesa rebotando con el culo abierto hasta que sus tetas grandes golpeaban mi cara. La giré en perrito y le metí dos dedos en el coño mojado mientras follaba su culo con fuerza constante escuchando cada gemido que salía de su garganta. Cambiamos a misionero y la penetré de una estocada hasta que sus piernas se cerraron alrededor de mi cintura pidiendo más profundidad. En más de 30 minutos de escena la hice correrse solo con el anal y terminé descargando sobre su cara mientras ella lamía lo que quedaba. "Dile a tu marido que ahora este culo es mío cada vez que quiera", soltó ella con la boca aún sucia.