Bea Cherry sometida a cinco pollas brutales en su culo mojado
Yo la vi temblar cuando entraron a la habitación, esa putita de piel dorada sabía lo que le esperaba: cinco vergas enormes listas para destrozarla. La hice arrodillarse frente a J Clark, su primer trabajo fue chuparle la polla hasta dejarla goteando, mientras Lykos Lobo ya la agarraba del pelo para meterla hasta la garganta. No aguantó ni un minuto antes de ahogarse, escupiendo saliva con los ojos llorosos, pero yo no le dejé parar. La tiré sobre la cama, abierta de patas, y le clavé mi verga hasta que gritó pidiendo clemencia, pero nadie la escuchó. Las embestidas eran tan brutales que sus gemidos se mezclaban con el sonido de los huevos golpeando su culo. La primera corrida le llenó la boca, pero no tuvo tiempo de tragar cuando ya Lykos Lobo se le metió por atrás, dilatándole el agujero con cada empellón. La pobre puta no podía más, suplicando que la dejáramos respirar, pero Pimpal Bill ya le orinaba en la cara, obligándola a tragar cada gota. Cuando por fin terminamos, su mente solo pensaba en una cosa: que nunca más volvería a desafiar a hombres como nosotros.