Nicky Mist se deja empotrar al aire libre con el culo bien abierto
La ves escondida entre los árboles del parque, con las braguitas bajadas hasta los tobillos y el culo húmedo brillando bajo el sol. Ya lleva días mirándote con esos ojos de zorra que piden a gritos que se lo rompan sin piedad, pero hoy no aguanta más y te arrastra contra un árbol para que le metas esa polla gruesa hasta que le duela. Sientes cómo sus muslos tiemblan cuando te agachas y empiezas a chuparle el coño antes de pasar la lengua por su agujerito apretado, que se contrae de anticipación. Con un gemido ahogado, ella te suplica que se la metas de una vez, que ya no puede más, y cuando por fin empujas, su culo cede con un sonido mojado que te vuelve loco. Cada embestida la hace gritar, pero no quieres parar hasta escuchar cómo Rocco Bangcock se corre dentro de ella, dejando su leche derramándose entre sus nalgas. 'Más duro, cabrón, no te detengas', gime mientras te aprieta con sus piernas alrededor de tu cintura, y sabes que esto es solo el principio.