Fanimilsis se entrega al culo de la madura en un polvo anal tabú
Llevaba días mirándome el culo cuando pasaba por el pasillo, y yo lo notaba, pero me hacía la loca, como si no supiera que su polla ya estaba lista para romperme el ojete. Cada vez que me agachaba a recoger algo, sentía sus ojos clavados en mis nalgas, y aunque me ponía nerviosa, no podía evitar humedecerme. Hasta que un día, cuando estábamos solos en casa, me empotró contra la pared y me susurró al oído: 'Quiero tu culo, Fanimilsis'. No pude resistirme, me bajó las bragas de un tirón y me penetró de una estocada, haciendo que gritara de placer. Mi coño ya estaba empapado, pero fue su verga gruesa la que me hizo gemir como una perra en celo. En más de 10 minutos de escena, me folló por detrás, apretándome las tetas mientras me embestía sin piedad. Cada vez que me clavaba hasta las pelotas, sentía que me iba a partir en dos, pero no quería que parara. Cuando por fin se corrió, llenándome el culo de leche, me dijo: 'Esto no se acaba aquí, puta'