Slimy Baddie y su hermana le dan duro al negro de polla gruesa
Te voy a contar cómo Gray llegó a la casa de Pato y Slimy Baddie con una sola idea en la cabeza: demostrarles que su polla negra podía con las dos. Desde el momento en que cruzó la puerta, las hermanas lo miraron con esa sonrisa traviesa que prometía putería de la buena. Slimy se arrodilló primero, chupando esa verga como si fuera su última comida, mientras Pato se agarraba las tetas y gemía viendo cómo su hermana se tragaba cada centímetro. Pero Gray no iba a quedarse atrás: las empotró contra la pared, una tras otra, metiéndoles la polla hasta que sus culos apretados no podían más. Slimy le gritó que le rompiera el culo, retándolo a que aguantara sus gemidos, y Gray le respondió embistiéndola más fuerte, hasta que el sonido de sus nalgas chocando resonaba en toda la habitación. Pato, mojada y desesperada, se montó encima de él, cabalgando esa verga como si su vida dependiera de ello, mientras Gray le agarraba las caderas y le metía los dedos en el coño para hacerla gritar más. Al final, cuando las dos hermanas estaban temblando de placer, Gray les corrió en la cara, desafiándolas a ver quién podía aguantar más sin limpiarse. Slimy, con una sonrisa pícara, le dijo: '¿Eso es todo lo que tienes, negro?', mientras se lamía los labios.