La estudiante se monta una polla y se corre como loca
La cama estaba deshecha, las cortinas medio corridas y el olor a sexo flotaba en el aire cuando me subí encima de él. Sabía que esto estaba mal, que no debería estar aquí con Elic Chase, pero mi coño palpitaba demasiado para pensar en las consecuencias. Me bajé el pantalón hasta los tobillos, dejando al descubierto mi culo redondo y mi coño ya mojado de anticipación. Él me miró con esa sonrisa pícara mientras yo me agachaba para chuparle la polla, sintiendo cómo se ponía más dura entre mis labios. Cuando me levanté, me empalé de golpe, gimiendo al sentir cómo su verga gruesa me llenaba hasta las pelotas. Empecé a moverme, rebotando sin parar, sintiendo cómo cada embestida me acercaba más al orgasmo. Él me agarró de las caderas, clavándome los dedos mientras yo me arqueaba, buscando más fricción. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenó la habitación, y cuando me corrió en la boca, tragándome hasta la última gota, supe que esto no podía volver a pasar... pero mi cuerpo ya lo extrañaba.