Sexo anal con mi hermanastro a cambio de un favor
Él llegó con esa sonrisa pícara, sabiendo que yo no podía negarme. Te voy a contar cómo terminó con su polla dura clavada en mi culo, justo cuando mi madre podía regresar en cualquier momento. ¿Te gustaría estar en su lugar, sintiendo cómo LunaBandida se retuerce de placer mientras te clava las uñas en la espalda? Cada embestida era un riesgo, cada gemido ahogado una provocación. En más de 14 minutos de escena, el sudor nos resbalaba mientras él me empotraba contra el sofá, sus pelotas golpeando mi culo con fuerza. El sonido de la puerta al abrirse nos heló la sangre, pero solo era el viento. 'Más fuerte', le susurré, y él obedeció, hundiéndose en mí hasta hacerme ver estrellas. El peligro nos excitaba más, y cuando por fin se corrió dentro de mí, fue con un gruñido que casi delata todo. '¿Crees que podrías aguantar otra ronda?', me preguntó, limpiándose con mi tanga.