Terapia anal con tres: Lola Aiko domina la escena
Ella lo hace a propósito, joder. Desde hace días lleva esos vestiditos ajustados, rozándole el culo contra su polla cada vez que pasa, mandándole fotos de sus morritos apretados con el tanga colgado de un dedo, mirándolo con esa sonrisa que sabe que lo va a volver loco. Hoy no hay escapatoria: Lola Aiko, la pequeña morena de caderas perfectas, lo agarra del cuello y lo arrastra hasta el sofá, donde ya lo espera Dee Williams con las piernas abiertas, el coño brillando de lo mojada que está. Él casi se corre solo al ver cómo Lola se arrodilla, se baja el escote y le clava los dientes en el cuello mientras le desabrocha el pantalón. La polla de Kyle Mason salta libre, dura como una piedra, y ella no se lo piensa: la engulle entera, chupando con fuerza, gimiendo al sentir cómo el prepucio golpea su campanilla. Dee se retuerce, metiéndose dos dedos, mientras Lola se levanta, se gira y se sienta sobre su cara, frotando su culo perfecto contra su boca. Él no aguanta más y la empuja hacia adelante, hundiendo la cara en su raja, lamiendo desde el ano hasta el clítoris, haciendo que los gemidos de Lola reverberen en toda la habitación. Cuando ella está al borde, se levanta, se pone a cuatro patas y le hace señas a Dee para que se acerque. La morena de culo respingón se inclina, separando las nalgas con las manos, mostrando ese hoyito apetitoso que Kyle no puede resistir. Dee se trepa encima, guía la polla con la mano y la empuja de un solo movimiento, hasta que las caderas chocan contra ese trasero redondo. Lola grita, arqueando la espalda, mientras Dee la empotra sin piedad, cada embestida más profunda que la anterior. Kyle, detrás de ellas, no se queda atrás: agarra a Dee por la cintura, la levanta y la penetra por detrás, sintiendo cómo su coño apretado lo chupa como una aspiradora. El sonido de carne contra carne llena la habitación, mezclándose con los gritos de las mujeres, los gruñidos de los hombres y el chapoteo obsceno de sus fluidos. Cuando ya no pueden más, se cambian de posición: Lola, ahora de espaldas, se sienta sobre el rostro de Dee mientras Kyle la taladra como un martillo neumático, cada acometida más violenta que la anterior. La pequeña morena no para de gemir, mordiéndose el labio, mientras él le agarra las tetas, apretándolas con fuerza, sintiendo cómo sus pezones duros le rozan las palmas. Al final, es Dee quien no aguanta más: se corre a chorros, empapando el coño de Lola, mientras Kyle, con los ojos inyectados de sangre, sale de golpe, agarra su polla y descarga toda su leche sobre esos culos perfectos, marcándolos como si fueran su propiedad. Cuando terminan, ella susurra algo que promete ser aún más sucio la próxima vez.