John Deep35 descubre su culo perfecto para un dildo enorme
El sonido de la puerta al cerrarse lo sobresaltó, pero no era nada comparado con lo que venía después. John Deep35 estaba solo en su habitación, con el cuerpo sudoroso y la polla ya dura antes de empezar, pero lo que no esperaba era el placer que le esperaba al meterse el juguete hasta el fondo. Al principio, fue solo un toque suave, pero cuando el dildo entró de golpe, sintió cómo su culo se abría de par en par, el placer era tan intenso que no pudo evitar gemir. Sus dedos se clavaban en las sábanas mientras empujaba el juguete más adentro, sintiendo cada centímetro de ese plástico duro rozando su próstata. El descubrimiento de cómo su cuerpo reaccionaba lo dejó sin aliento: nunca había imaginado que un dildo podría darle tanto placer. Con cada embestida, su respiración se aceleraba, los gemidos se volvían más fuertes, y el calor en su culo se extendía por todo su cuerpo. La sorpresa fue mayúscula cuando, al correrse, el chorro de leche blanca salpicó el suelo sin que él siquiera se tocara la polla. Fue entonces cuando entendió que su culo era mucho más sensible de lo que creía, y que el juguete había encontrado el punto exacto para hacerlo estallar de gusto. La habitación olía a sexo y sudor, y John Deep35 se quedó mirando su reflejo en el espejo, con una sonrisa de satisfacción al darse cuenta de que había descubierto algo nuevo y delicioso.