La milf Lana Vegas reta al chico de la piscina a un polvo salvaje
Mugur, el chico de la piscina, no imaginaba que su rutina de limpieza terminaría con mi coño empapado pegado a su cara. Desde que lo vi flexionarse para recoger las hojas, supe que tenía que probar esa polla dura entre mis nalgas. Le dije que si creía que podía aguantar una follada como la mía, y el muy cabrón me retó a ver quién se corría primero. Lo empujé contra la tumbona y me senté a horcajadas, sintiendo cómo su verga entraba hasta las pelotas mientras le mordía el cuello. Mis tetas rebotaban con cada embestida, y él gruñía como un animal cuando le clavé las uñas en la espalda. Le susurré que si no me hacía gritar, no valía la pena, y entonces me dio la vuelta y me empotró contra el borde de la piscina, con el agua salpicando mientras su polla me taladraba el culo. Gemí tan fuerte que los vecinos debieron oírme, pero no me importó cuando sentí su leche caliente llenándome hasta el fondo. Al final, él se derrumbó exhausto, pero yo solo pensaba en cuándo volvería a retarlo.