Selvaggia Babe se mete la mano entera en el culo de Antonia Sainz
El corazón me latía como loco mientras escuchaba los gemidos ahogados de Antonia Sainz, con las piernas temblando y la boca abierta de placer. Selvaggia Babe no perdía el tiempo, metiendo los dedos primero, luego la mano entera, hasta que los nudillos desaparecieron en el culo apretado de su amante. Antonia se mordía el labio para no gritar, pero los jadeos escapaban entre sus dientes mientras la mano de Selvaggia se movía dentro de ella, explorando cada centímetro de su ano. El sudor brillaba en sus cuerpos, y el sonido húmedo de la penetración llenaba la habitación. En cualquier momento, alguien podía entrar—el marido de Antonia, los vecinos, incluso un familiar curioso—pero eso solo las excitaba más. Selvaggia susurraba obscenidades al oído de Antonia, diciéndole lo puta que era por dejarse follar así, y Antonia respondía con gemidos más fuertes, arqueando la espalda para recibir cada embestida. La mano de Selvaggia se movía con precisión, buscando el punto exacto que hacía que Antonia perdiera el control. Cuando por fin llegó el orgasmo, Antonia se corrió con un grito ahogado, el cuerpo convulsionando mientras Selvaggia seguía metiendo y sacando la mano, disfrutando cada espasmo de su amante. La próxima vez, prometo que será aún más salvaje—con dos manos y un juguete extra para que ninguna de las dos pueda resistirse.