Ivana Kawakami gime como zorra al recibir mi polla en el culo
No debería estar ahí, pero cada vez que la veo con esos tatuajes ondulándose sobre la piel blanca, pierdo el control. Su culo apretado era prohibido, lo sabíamos, pero cuando se arrodilló en lencería rosada y me miró con esos ojos de puta sumisa, ya no hubo vuelta atrás. Le embestí el coño primero, mojado de anticipación, pero ella lo quería más duro, más sucio, así que le metí la verga hasta las pelotas en el culo de una estocada. Gritó, pero no paré, porque esa zorra asiática adora que la rompan por atrás. Se retorcía, gemía, me pedía más fuerte, así que la sometí en cuatro patas y le di con todo, sintiendo cómo ese culo tenso apretaba mi polla como si no quisiera soltarla. En más de 10 minutos de escena, la hice chupar, la hice correrse dos veces, y al final, cuando le disparé todo el semen adentro, vi cómo se mordía el labio sabiendo que esto estaba mal, pero no podía parar. Ahora, mientras se limpia el culo manchado, solo piensa en cuándo le meteré otra vez la verga en ese agujero prohibido.