Gcentbestie se venga follando al ex de su amiga en el sofá
Me moría por probar esa polla que mi mejor amiga siempre alababa, así que cuando me invitó a tomar algo en su casa, aproveché para seducirlo. Él no sabía que yo lo conocía, pero yo sí sabía que era el mismo cabrón que le había roto el corazón a mi amiga. Empecé a rozarle el muslo con la mano mientras hablábamos, sintiendo cómo su mirada se oscurecía. Cuando me acerqué para besarlo, su boca sabía a whisky y a deseo, y su lengua ya buscaba la mía con urgencia. Lo empujé contra el sofá y me monté encima, sintiendo cómo su verga dura se clavaba entre mis nalgas. Me bajé el vestido de un tirón y le arranqué la camisa, dejando al descubierto esos abdominales que tanto había imaginado. Su polla saltó libre cuando le bajé el pantalón, y sin perder tiempo, me la metí hasta las pelotas de una sola estocada. Grité al sentir cómo me llenaba entera, pero no me importó porque quería que supiera que ahora era mía. Empecé a rebotar sobre él, sintiendo cómo cada embestida me hacía chocar contra su pelvis. Sus manos me agarraban las tetas con fuerza, pellizcándome los pezones mientras yo gemía como una perra en celo. El sofá crujía bajo nuestros cuerpos, y el sonido de mi coño mojado al chocar contra su piel era lo más excitante que había escuchado. En más de 10 minutos de escena, lo hice correrse tres veces, y cada vez que lo hacía, yo seguía montándolo como si no hubiera mañana. Cuando por fin me vine, fue con un grito que debió escucharse en todo el edificio, y su leche caliente me llenó hasta rebosar. Pero no me importó, porque al menos ahora sabía que yo era mejor que su ex.