Yoga caliente con la profesora que te hace sudar
La profesora de yoga llegó con su short ajustado y su top transparente, dejando ver esos pezones duros que se marcaban con cada respiración profunda. Desde el primer saludo, sus ojos no se apartaban de los míos, y cuando me pidió que me estirara en el colchón, su mano se deslizó por mi espalda con una presión que no era del todo inocente. Sus dedos bajaron hasta mi culo, apretándolo con fuerza mientras susurraba que necesitaba 'corregir mi postura'. No tardó en montarse sobre mí, frotando su coño mojado contra mi polla dura mientras gemía como una puta en celo. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, y cuando se inclinó para chuparme el cuello, supe que esto no era una clase, sino una follada salvaje. La empotré contra la pared, levantándole las piernas para hundirme hasta el fondo, sintiendo cómo su coño apretaba mi verga con cada embestida. Sus gritos resonaban en la habitación, y cuando le arranqué el tanga con los dientes, supe que estaba perdida. La hice correrse tres veces antes de llenarle el culo con mi leche caliente, dejándola temblando y jadeante en el suelo.