Nataly3000, la nueva modelo, está que arde
Desde que vio su perfil en la pantalla, el pene se le puso más tieso que un palo de escoba. No podía creer que esa morena de curvas imposibles y mirada de zorra estuviera ahí, esperando a que alguien la desvirgara bien duro. Se acercó con la polla goteando pre-semen, rozando sin querer su coño depilado que ya olía a excitación pura. Sin pensarlo dos veces, le arrancó el vestido con los dientes mientras ella gemía como una perra en celo, arqueando la espalda para ofrecerle ese culo redondo y prieto que tanto le había puesto los huevos como sandías. La empujó contra la pared, le abrió las piernas de un tirón y le hundió la verga hasta el fondo sin piedad, sintiendo cómo su coño caliente y apretado se la tragaba sin resistencia. Cada embestida la hacía gritar más fuerte, con esos gemidos agudos que le ponían los pelos de punta y le hacían bombearla como un animal en celo. Le mordisqueó los pezones duros como piedras mientras le agarraba el culo con ambas manos, clavándole los dedos en la carne para marcarla como suya. Ella le suplicaba que la empotrara más fuerte, que no parara, que le llenara el coño de leche espesa hasta dejarla preñada de tanto placer. El sonido de los cuerpos chocando era brutal, mezclado con los jadeos ahogados y los resbalones de sus pieles sudadas. Cuando notó que los muslos le temblaban como gelatina, supo que estaba a punto de correrse dentro de ella, así que aceleró el ritmo hasta que ambos estallaron en un orgasmo que los dejó tirados en el suelo, jadeantes y satisfechos. La modelo quedó con las piernas temblorosas, el coño chorreando leche y una sonrisa pícara en la cara, lista para más si él aguantaba.