Loira de academia se deja empotrar por el profesor caliente
La loira de academia llevaba semanas babeando por el profesor de educación física, ese cabrón con los músculos marcados y la polla enorme que se le notaba bajo el pantalón ajustado. Cada vez que se inclinaba para recoger los pesas, ella no podía evitar mirar su culo duro y apretado, imaginando cómo sería sentirlo contra su coño mojado. Un día, después de clase, se quedó sola en el gimnasio y él se acercó con esa sonrisa pícara que la derritió. '¿Necesitas ayuda con esos ejercicios, nena?', le dijo mientras le agarraba el culo por detrás, apretando sus nalgas con fuerza. Ella gimió suavemente, sintiendo cómo su tanga se empapaba al instante. Él no perdió tiempo y la empujó contra la pared, levantándole la falda para descubrir su coño rosado y brillante de excitación. Con un movimiento rápido, le arrancó el tanga y le metió dos dedos dentro, haciéndola gritar de placer. 'Quiero que me folles duro, profesor', le susurró al oído, y él obedeció sin dudarlo. La tomó por la cintura y la penetró con fuerza, embistiendo su polla gruesa hasta el fondo mientras ella gemía como una puta en celo. Cada embestida la hacía chocar contra la pared, sintiendo cómo su clítoris palpitaba con cada movimiento. '¡Sí, así, cabrón, dámela toda!', gritó, y él aceleró el ritmo, follándola como si no hubiera mañana. Cuando sintió que estaba a punto de correrse, la giró y la puso de rodillas, metiéndole la polla en la boca para que se la chupara mientras se vaciaba en su garganta. Ella tragó cada gota, sintiendo el semen caliente resbalar por su garganta mientras él le apretaba el pelo con fuerza. Al terminar, se quedaron jadeando, sudados y satisfechos, sabiendo que esto no sería la última vez.