Noche de aniversario te devoro desde los pies
La cena terminó con ella descalza sobre la mesa, el vestido negro subido hasta la cintura mientras él le arrancaba el tanga con los dientes. La polla le palpitaba al ver cómo la conchita le brillaba empapada de lujuria, así que sin pensarlo dos veces la levantó en volandas y empotró su coño contra la pared del balcón, donde las luces de la ciudad iluminaban cada gemido que se le escapaba de la garganta. Ella le clavó las uñas en la espalda mientras él le chupaba los pezones duros como piedras, mordisqueándolos hasta que a ella se le escapó un gritito agudo mezclado con risitas traviesas. Cada embestida le hacía botar los pechos al ritmo de sus caderas, empapados en sudor mientras él le susurraba obscenidades al oído. El sonido de sus cuerpos chocando resonaba por todo el departamento, mezclado con los jadeos de ella pidiendo más fuerte y él gruñendo que no iba a parar hasta dejarla sin fuerzas. Los dedos de ella se enredaron en su pelo mojado mientras él le lamía el clítoris sin piedad, llevándola al borde del abismo antes de volverla loca con la polla bien honda. El primer orgasmo la agarró desprevenida, convulsionando su cuerpo mientras él le agarraba el culo para clavársela más profundo, sintiendo cómo su leche caliente le resbalaba entre las nalgas cuando finalmente se corrió dentro de ella. La dejó temblando sobre el sofá, con las piernas abiertas y los muslos pegajosos, mientras él se limpiaba los restos de su corrida de su polla palpitante y le susurraba que esa noche aún no terminaba.