Cristian no pudo resistirse a la polla de su guitarrista
Cristian siempre había sido el más tímido del grupo, pero esa noche todo cambió cuando vio a su guitarrista sudando bajo las luces del escenario, con los jeans ajustados marcando cada centímetro de su enorme verga. No podía dejar de mirarle el bulto mientras tocaba, imaginando cómo se sentiría esa polla dura en su boca. Al terminar el concierto, se acercó con el pretexto de felicitarlo, pero en cuanto estuvieron solos, el guitarrista lo empotró contra la pared y le bajó los pantalones sin pedir permiso. Cristian gimió cuando sintió los dedos gruesos del músico abriéndole el culo, preparándolo para lo que vendría. La polla del guitarrista era enorme, caliente y palpitante, y cuando la empujó dentro de él, Cristian gritó de placer, sintiendo cómo cada embestida lo llenaba hasta el fondo. El guitarrista lo folló como un animal, agarrándole las caderas con fuerza mientras lo penetraba una y otra vez, haciendo que Cristian suplicara por más. El sonido de los cuerpos chocando, los gemidos ahogados y el olor a sudor y lujuria llenaban el aire, hasta que el guitarrista se corrió dentro de él con un gruñido gutural, llenándolo de su leche caliente. Cristian se quedó temblando, el culo adolorido pero satisfecho, sabiendo que nunca volvería a ver a su guitarrista de la misma manera.