Dos putas disfrutando una polla en el glory hole
Las dos zorras no podían creer su suerte cuando vieron el agujero en la pared, lista para recibir una verga bien dura. Una de ellas, con sus tetas grandes y su culo redondo, se arrodilló primero, metiendo la boca hasta el fondo para chupar esa polla gorda con ganas. La otra, con su coño bien mojado, se agachó detrás y empezó a sobarse mientras miraba cómo su amiga se tragaba el miembro hasta la garganta. Los gemidos no se hicieron esperar, resonando en la habitación mientras la polla entraba y salía de la boca de una y de la otra, dejando un hilo de saliva brillante. La que estaba chupando sintió cómo la verga se ponía más dura, y supo que el tipo estaba a punto de correrse, así que se apartó justo a tiempo para que su amiga recibiera el chorro caliente en la cara. La leche espesa le cayó en los labios, la nariz y hasta el pelo, mientras la otra puta seguía masturbándose con fuerza, gimiendo como una perra en celo. El olor a sexo y semen llenaba el aire, y las dos sabían que esto no había terminado, porque la polla seguía bien dura y lista para más. La que había recibido la corrida se limpió la cara con los dedos y luego se los metió en la boca, saboreando el semen con un gemido de placer. La otra, ya sin poder aguantar más, se inclinó hacia adelante y empezó a chupar de nuevo, esta vez con más fuerza, mientras su amiga se ponía de pie y se sentaba sobre la polla, cabalgándola con movimientos rápidos y profundos. Los sonidos de carne chocando contra carne se mezclaban con los gemidos desesperados de las dos putas, que no podían creer lo bien que se sentían. La que estaba montando la verga se corrió primero, gritando como loca mientras su coño apretaba el miembro con fuerza, pero el tipo no se detuvo, siguió embistiendo hasta que la otra también llegó al orgasmo, con la boca llena de leche y el cuerpo temblando de placer. Al final, las dos quedaron exhaustas, con los cuerpos sudorosos y los labios hinchados, sabiendo que esta experiencia no se olvidaría fácilmente.