Pastakudasai: la universitaria de 18 años se deja comer el coño
La universitaria de 18 años llevaba semanas babeando por el cuerpo del profesor de matemáticas, cada vez que se inclinaba para recoger un lápiz, su polla dura se marcaba bajo el pantalón y ella no podía evitar mojarse. Un día, después de clase, lo invitó a su apartamento con la excusa de repasar álgebra, pero en cuanto cerró la puerta, se arrodilló y le bajó la cremallera con los dientes. Su coño estaba tan empapado que dejó un charco en el suelo cuando se sentó a horcajadas sobre él, gimiendo como una perra en celo mientras se clavaba su verga hasta el fondo. El profesor le arrancó el sostén y le mordió los pezones mientras la embestía con fuerza, sus nalgas chocaban contra sus muslos con un sonido húmedo y obsceno. Ella gritó cuando sintió su leche caliente llenarle el vientre, pero no se detuvo hasta que él la hizo correrse tres veces seguidas, dejándola temblando y con la cara llena de semen. La próxima vez que la vio en clase, no pudo evitar sonreír cuando ella se mordió el labio y cruzó las piernas, recordando cómo había gemido su nombre mientras la follaba como una puta.