Jee se deja empotrar por jiren con su polla enorme
Jee no podía resistirse a las miradas ardientes de jiren cada vez que se cruzaban en el gimnasio, su cuerpo musculoso y esa polla gruesa que se marcaba bajo el pantalón corto la volvían loca. Un día, después de entrenar, él la invitó a su casa con la excusa de tomar un batido, pero apenas cerraron la puerta, la empujó contra la pared y le arrancó el top deportivo, dejando sus tetas firmes al aire. Jiren le bajó los leggings con un tirón, dejando al descubierto su coño ya mojado, y sin decir nada, se arrodilló para meterle la lengua hasta el fondo, chupando con fuerza mientras ella gemía y se agarraba a su pelo. Luego la levantó y la llevó al sofá, donde la puso a cuatro patas, separándole las nalgas para clavarle su verga dura de una sola embestida, haciendo que gritara de placer. La folló con fuerza, metiéndole los dedos en la boca para que los mordiera mientras su polla entraba y salía de su coño apretado, cada golpe de cadera haciendo que sus tetas rebotaran. Jiren le dio nalgadas mientras la penetraba, el sonido de la piel chocando resonando en la habitación, y cuando sintió que estaba a punto de correrse, la giró para que lo mirara a los ojos y le ordenó que se tocara mientras él le llenaba el coño con su leche caliente. Jee obedeció, frotándose el clítoris con desesperación hasta que ambos explotaron en un orgasmo intenso, sus cuerpos sudorosos y jadeantes, sabiendo que esto no sería la última vez.