Inquilinas calientes pagan el alquiler con su coño apretado
El casero subió el precio del departamento y ellas le propusieron un trato sucio... la rubia de shorts diminutos se arrodilló en el suelo de la sala mientras la morena le lamía los pezones duros, su coño ya chorreando al sentir el bulto enorme del tipo contra su muslo. El hombre no perdió tiempo y le arrancó el tanga de un tirón para enterrar la polla hasta el fondo, haciendo que la morena aullara de placer al ver cómo su amiga se retorcía con cada embestida que le dejaba el culo rojo y tembloroso. Le pagaron la renta con gemidos y corridas, pero el cabrón no se conformó con una sola ronda: primero le chupó el clítoris a la rubia hasta que se corrió gritando su nombre, luego se la empaló de pie contra la pared mientras la morena le lamía los huevos y le susurraba guarradas al oído. La sala olía a sexo barato y a perfume caro, las dos putas gemían sin pudor mientras el tipo las llenaba de leche por turnos, dejando manchas blancas en sus muslos y en el sofá de cuero. La rubia se corrió dos veces más antes de que él la dejara caer rendida sobre la alfombra, con las piernas abiertas y el coño empapado, mientras la morena se tragaba cada gota de semen que le escupía en la boca antes de pedirle que las volviera a joder a las dos al mismo tiempo.