Isiah Maxwell empotra a su morena con fuerza brutal
Isiah Maxwell llevaba semanas babeando por ese par de tetas morenas que se le colaban por la ventana mientras ella tomaba sol en el balcón... cuando por fin la tuvo entre sus brazos, esa morena de curvas explosivas no lo pensó ni dos veces. Le arrancó la blusa de un tirón dejando al descubierto unos pezones oscuros y duros que él no pudo resistir y se los llevó a la boca sin perder ni un segundo, chupándolos con desesperación mientras sus manos se hundían en ese culo prieto que parecía hecho a su medida. Ella gimió fuerte al sentir su polla enorme rozándole el coño empapado por el simple contacto de esa boca caliente y esos dedos que le abrieron los labios para dejarle el camino libre. Con un empujón brutal la levantó contra la pared y la penetró de una sola estocada, empotrandola tan hondo que a ella se le cortó la respiración y solo pudo agarrarse con fuerza a sus hombros mientras él le clavaba la verga una y otra vez, sacudiendo ese culo contra su pelvis con cada embestida que le hacía soltar gemidos ahogados. Los sonidos húmedos de sus cuerpos chocando resonaban en el cuarto junto con los gritos de ella pidiendo más, más fuerte, más profundo, mientras él le agarraba las caderas y la embestía como un animal en celo sin importarle que las uñas de ella le marcaran la espalda. El sudor les recorría la piel pegajosa, sus cuerpos se movían al unísono en esa danza primitiva donde el único objetivo era correrse hasta quedar exhaustos, con la morena gritando su nombre mientras sus muslos temblaban alrededor de su cintura y él le llenaba el coño con chorros gruesos de leche hirviente hasta dejarla completamente satisfecha y temblorosa contra la pared.