Home Sin Categoría Dos negras bien duras follando sin parar

Dos negras bien duras follando sin parar

11:49 SD 4 Sin Categoría
gemidos de puta calientesexo sin pararpolla gruesa en coñotetas grandes moviéndoseculo prieto empotradocorrida dentro mojadados negras follandohuevos azotando clítorissudor y fluidoschoque de cuerpos
Estúdio ZurichAndTheCity

La cámara la enfoca desde atrás mientras ella se agacha sobre el sofá con las piernas bien abiertas, mostrando ese culo prieto y tembloroso que no para de moverse cada vez que siente el primer empujón. Él se acerca con la polla bien dura, gruesa como un tronco, y sin avisar le clava la punta en el coño empapado que ya gotea sin control. Ella suelta un gemido ronco, casi animal, cuando la cabeza de su verga le revienta las paredes internas y le saca un chorro de jugos que le resbala por los muslos. No hay preliminares, solo el sonido húmedo de los cuerpos chocando, el olor a sexo y sudor mezclándose en el aire, y el sudor perlado que le corre por la espalda a ella mientras él la agarra de las caderas para empotrarla más fuerte. Cada embestida le hace botar las tetas grandes y firmes, y el sonido de los huevos azotándole el clítoris cada vez que se clava hasta el fondo le arranca otro quejido largo y pegajoso. Él no se corre todavía, pero le está metiendo la polla tan adentro que cada vez que sale casi se le sale toda la cabeza, solo para volver a clavársela con un golpe seco que le hace vibrar hasta los ovarios. Ella se agarra al respaldo del sofá con fuerza, los dedos de los pies se le enroscan por el placer, y cuando él le baja una mano para frotarle el clítoris hinchado con el pulgar, la cosa se pone peor: los espasmos le recorren el cuerpo entero y empieza a temblarle la voz mientras le suplica que no pare. Él entonces le da la vuelta sin sacar la polla, la pone contra la pared y le clava las uñas en las nalgas para abrirle más el culo, metiéndosela hasta la base sin piedad mientras ella grita que se corre, que se corre, que no aguanta más. Los jugos le salpican las piernas, los muslos se le ponen pegajosos, y justo cuando él siente que los huevos se le tensan y la leche le empieza a hervir en las venas, ella se corre otra vez con un espasmo brutal que le hace apretarle la polla con una fuerza que casi lo ahoga. La corrida le explota dentro con un chorro caliente y espeso que le llena las entrañas hasta rebosar, y los dos se quedan jadeando, pegados, mientras los últimos temblores les recorren la piel resbaladiza por el sudor y los fluidos mezclados. Él le lame el cuello y los hombros, ella le aprieta el culo contra la pelvis para no perder ni una gota de semen, y cuando por fin se separan, los dos quedan marcados: ella con el coño chorreante, él con la polla todavía dura, lista para volver a empezar.

Vídeos Relacionados
Comentários
Deixe seu comentário sobre "Dos negras bien duras follando sin parar"
Seja o primeiro a comentar!
 

📚 Adicionar à Playlist