Japonesa cachonda se deja empotrar hasta el fondo
Esa rubia de ojos rasgados que venía a comprar ramen tres veces por semana siempre me miraba con una sonrisa de oreja a oreja, mordiéndose el labio inferior como si supiera lo que llevaba dentro de los pantalones... Hoy no pudo resistirse y me arrastró hasta el baño de su casa con un dedo en los labios y la otra mano acariciándose el coño sobre la falda corta. En cuanto cerramos la puerta, me agarró la polla dura como un bloque de hielo y se la metió hasta la garganta sin aviso, gimiendo como una perra en celo mientras los jugos ya le chorreaban por los muslos. No aguanté ni cinco segundos antes de levantarla en peso, arrancarle las bragas de un tirón y clavársela de golpe contra la pared, sintiendo cómo su culo temblaba con cada embestida profunda que le daba mientras ella gritaba con la boca llena de babas y gemidos ahogados. La muy zorra se retorcía de placer, arañándome la espalda y suplicando que no parara, que la reventara viva de lo mojada que estaba su conchita caliente. Cambié el ángulo para que sintiera toda mi verga rozando su punto G, y entonces se corrió como una loca, empapando mi polla y el suelo con chorros de leche espesa que le salían a chorros por la raja. No contenta con eso, se agachó en el suelo pegajoso y me chupó hasta dejarme limpio, tragándose cada gota de mi corrida mientras me miraba con esos ojos de loca hambrienta. Me empujó contra la ducha fría para que no me corriera aún, pero yo la levanté otra vez y se la metí por el culo sin aviso, sintiendo cómo su agujero se abría como mantequilla caliente mientras ella chillaba de dolor mezclado con placer y se corría de nuevo, esta vez con espasmos que le sacudían todo el cuerpo. Cuando por fin me dejé ir dentro de ella, fue como eyacular en un horno, sintiendo cómo su matriz se contraía alrededor de mi polla mientras ambos caíamos al suelo, exhaustos y cubiertos de sudor, saliva y jugos que ya se secaban en sus muslos. No se movió de ahí en horas, solo se quedó abrazada a mí, susurrándome al oído lo mucho que le había gustado que la dejara bien follada...