Tres follan al aire libre en un reto sexual
Qué tal si no puedes manejarme, cariño?", le dije con una sonrisa mientras me desabrochaba la blusa frente a Szabolcs y Vanessa. El sol quemaba, pero el calor de sus miradas al verme los pechos desnudos me ponía más húmeda que la tarde. Vanessa, esa morena de tetas firmes, no perdió tiempo y se abalanzó sobre mí, sus labios devorando mi boca mientras Szabolcs desataba su polla tatuada. Sentí sus manos ásperas agarran mi culo, clavando los dedos en la carne mientras me empujaba contra la pared de ladrillo. 'Vamos a ver quién aguanta más', le reté, arqueando la espalda para que su verga golpeara mi coño mojado. Vanessa no se quedó atrás, su lengua trazando círculos alrededor de mis pezones mientras Szabolcs me empalaba con embestidas que me hacían gemir. Sus trazos hundían la polla hasta el fondo, y yo apretaba las paredes de mi vagina para que sintiera cada centímetro. Más de 25 minutos de escena, y ni siquiera habíamos empezado a sudar en serio. Vanessa se arrodilló, chupándome el clítoris mientras Szabolcs me follaba por atrás, sus bolas golpeando mi culo con cada movimiento. 'No vas a poder con esto', le dije, pero su risa solo me excitó más. Mis uñas se clavaron en su espalda, marcando su piel mientras él gruñía, 'Pruébalo, puta'. El orgasmo llegó como un relámpago, mi cuerpo temblaba mientras me corría, pero él no se detuvo, siguiendo con fuerza, 'Todavía no he acabado contigo'. Vanessa se unió, metiendo dos dedos en mi coño mientras mordía mi cuello. '¿Quién dijo que esto era un reto?', susurró, y yo solo pude reírme, sabiendo que ninguno de los dos iba a rendirse. 'Ahora sí', dijo Szabolcs, 'veremos quién suplica primero'