Babysitter cachonda se la chupa al conserje en el armario
La morrita universitaria llevaba días frotándose contra el escritorio del conserje cada vez que pasaba a dejarle el pago, pero hoy el tipo se pasó tres pueblos al verla con ese uniforme de conejita tan ajustado que le marcaba hasta el coño mojado. Él ya se había corrido dos veces imaginando su boquita chupando esa polla gruesa mientras ella gemía de vergüenza y excitación, pero esta vez no iba a contenerse. Cuando la chica abrió el armario para buscar el trapo, el muy cabrón la agarró por la cintura y la empujó contra la escoba, apretándole las tetas contra el estante mientras le susurraba al oído lo puta que estaba por dejarse manosear. Ella quiso protestar, pero solo le salió un gemido ahogado cuando él le bajó las bragas de encaje y le metió dos dedos bien hondo en el coño que ya goteaba, haciéndola temblar de pies a cabeza. Con la otra mano le desabrochó el cinturón y sacó esa verga negra y brillante que le colgaba pesada entre las piernas, tan gruesa que ella ni siquiera pudo rodearla con los dedos cuando se la llevó a la boca entre jadeos. El conserje no perdió tiempo: le agarró la cabeza con fuerza y empezó a empotrarle la polla hasta el fondo de la garganta mientras ella se ahogaba con los espasmos, con la saliva resbalándole por la barbilla y las tetas saltando con cada embestida. La chica no pudo aguantar más y se corrió contra sus dedos aún dentro de ella, gritando con la boca llena mientras él le llenaba la garganta de leche espesa que a ella le supo a gloria, tragándosela toda sin dejar ni gota mientras el tipo le apretaba el culo con ambas manos hasta dejarle los dedos marcados. Cuando por fin la soltó, ella quedó temblando contra la pared, con el coño chorreando y la boca roja y hinchada, mientras él se guardaba la polla aún dura y le guiñaba un ojo antes de volver a su faena como si nada hubiera pasado.