Exhibicionista se corre en el baño público del parque
El tipo no podía más con la tensión del parque lleno de familias y parejas paseando como si nada, pero su verga palpitaba bajo los pantalones ajustados mientras se escondía detrás de los arbustos cerca de los baños públicos. En cuanto vio que el lugar quedaba vacío por un segundo, entró disparado con el culo apretando fuerte la polla dura que le salía por la pretina, la cabeza roja de tanto reprimir los gemidos que le quemaban la garganta. Se agachó contra la pared del cubículo más alejado, sacó el rabo hinchado y empezó a pajearse con desesperación mientras escuchaba risas y charlas afuera, imaginando que cualquiera podía descubrirlos en cualquier momento. La primera corrida le explotó en la mano al oír pasos acercándose, pero no tuvo tiempo de limpiarse porque el tipo que entró al baño no era otro que un chico joven con los ojos brillantes de curiosidad, que se quedó paralizado al verlo con la verga chorreando semen y la respiración entrecortada. Sin pensarlo dos veces, el intruso se acercó, se arrodilló en el suelo pegajoso y se llevó la polla goteante a la boca, chupando con avidez mientras el exhibicionista le agarraba la cabeza y le empotraba la verga hasta el fondo de la garganta. Los gemidos ahogados se mezclaban con el sonido de los cuerpos chocando contra la puerta del cubículo, el olor a sudor y lubricante llenaba el aire mientras el chico le lamía las bolas antes de girarse, apoyarse en el lavabo sucio y ofrecer el culo mojado al cabrón que lo había arrastrado hasta ahí. La polla enorme le abrió el agujero de golpe, haciendo que el chico chillara de dolor mezclado con placer al sentir cómo le llenaban las entrañas con embestidas brutales, los muslos le temblaban y la verga le goteaba sobre los zapatos mientras el otro le mordía el hombro y le escupía en el culo antes de correrse dentro con un rugido, dejando las paredes del baño manchadas de semen y sudor, con el eco de los gritos de ambos resonando en el pasillo vacío.