Novato mojando el culo al trio de amos gruesos
El chico nuevo no llegó para perder el tiempo, sino para demostrar que su culo apretado merecía ser destrozado por esas vergas duras como piedra. Desde que entró al cuarto, los tres tipos musculosos no le quitaban los ojos de encima, especialmente cuando se agachó para recoger el trapo que se le cayó, dejando al descubierto su agujero rosado y tembloroso que ya goteaba de anticipación. Snow fue el primero en agarrarlo del pelo para hundirle la polla hasta la garganta mientras Patrick y Scott se masturbaban con saña mirando cómo el novato tragaba con dificultad pero sin quejarse, las lágrimas asomando por sus pestañas mientras sus gemidos ahogados resonaban en la habitación. No pasó ni un minuto cuando Scott lo volteó sobre la mesa del comedor, le arrancó los pantalones ajustados y le escupió directo al culo para que el lubricante natural empezara a fluir, sintiendo cómo el chico se contraía al sentir el primer dedo penetrando su entrada caliente, luego un segundo, hasta que no pudo resistirse más y gruñó pidiendo que lo empotraran sin piedad. Snow no esperó ni un segundo más, le clavó la verga gruesa hasta el fondo con un golpe seco que hizo que el novato gritara como puta en celo, las paredes de su culo abrazando el miembro con fuerza mientras Patrick le agarraba las caderas para clavárselo aún más hondo, escuchando el sonido húmedo de sus choques que resonaba en toda la casa. Scott, con la polla tiesa como un poste, no pudo aguantar y se acercó por detrás para ordeñarle los huevos mientras le susurraban obscenidades al oído, diciéndole que su culo era la cosa más rica que habían probado en años, que nunca antes habían sentido un agujero tan caliente y estrecho que los apretaba como un puño. El novato, ya fuera de sí, empezó a mover el culo al ritmo de las embestidas brutales, sintiendo cómo cada golpe le sacudía las entrañas hasta dejarlo sin aliento mientras sus gemidos se volvían cada vez más agudos y necesitados, pidiendo más, más duro, más profundo hasta que sintió que la leche espesa de Snow le llenaba el vientre con chorros calientes que lo dejaron temblando. Patrick no se quedó atrás y le dio la vuelta para sentarlo sobre su verga gruesa, empalándolo de una sola vez mientras Scott se ponía de rodillas para chuparle los huevos pesados y llenos, lamiendo el perineo con la lengua áspera antes de volver a enterrarle la polla hasta la garganta, esta vez sin piedad, hasta que el novato se corrió sin tocarse, disparando chorros blancos sobre su propio abdomen mientras sus tres amos gruesos seguían clavándosela sin compasión, sin dejarlo recuperar el aliento hasta que todos se vaciaron dentro de él, marcándolo con sus corridas como si fuera propiedad exclusiva. Cuando por fin lo soltaron, el chico quedó tirado sobre el suelo, el culo goteando leche por todos lados, la boca hinchada de tanto tragar y el cuerpo tembloroso de placer, pero con la mirada clara: había pasado la prueba con creces y ahora pertenecía a ese trio de machos que lo habían dejado hecho una mierda pero satisfecho como nunca.