Gordo pasivo recibe verga negra gruesa por el culo
El gordo se agachó sobre el escritorio del Profanus dejando caer su culo gordo y peludo mientras se masturbaba despacio con la mano izquierda, los dedos resbaladizos de saliva gruesa. El macho negro de barba tupida se le acercó por detrás con la polla morada y gruesa ya bien dura, lista para partirle el culo en dos sin piedad. Le escupió un buen chorro de babas en el agujero bien abierto y le metió dos dedos gruesos para abrirlo más, mientras el gordo gemía como una puta en celo y se lamía los labios gruesos. 'Jódeme fuerte, papi negro, que te quiero sentir hasta la garganta', le suplicó con voz ronca mientras se agarraba a los bordes del escritorio con las uñas pintadas de negro, el culo temblando de anticipación. El negro le agarró las caderas carnosas con sus manos enormes y le clavó la verga de una sola estocada hasta las pelotas, arrancándole un grito ahogado que se perdió entre los gemidos de placer. Cada embestida sacudía su cuerpo regordete de lado a lado, las bolas del macho negro golpeándole el culo con un sonido húmedo y sucio que resonaba en el cuarto oscuro. El gordo no paraba de babear por la polla negra que le abría el culo sin piedad, los muslos temblorosos de tanto placer mientras el negro le gruñía al oído 'te voy a reventar, putón'. El sudor le corría por la espalda ancha y la verga le entraba y salía con un ruido de succión que mojaba todo el escritorio, el culo ya completamente rojo y brillando bajo la luz tenue. Cuando sintió que el negro le metía los dedos en la boca para que se la chupara mientras seguía empotrándolo, el gordo se corrió sin tocarse, el semen espeso manchándole el pecho peludo mientras gritaba como una loca. El negro no se detuvo ni un segundo, siguió embistiéndolo con saña hasta que le llenó el culo de leche caliente y espesa, sintiendo cómo se le escapaba por las piernas al correrse dentro como un animal. El gordo quedó tirado sobre el escritorio, jadeando como un perro con la polla negra aún clavada en el culo, los ojos en blanco de tanto placer mientras el negro se reía y le daba palmadas en el culo gordo y mojado.