Adán se masturba el culo con bragas puestas
Adán no podía sacarse de la cabeza las bragas de encaje negro que encontró en su cajón, así que decidió probarlas de una vez por todas. Se las puso con cuidado, sintiendo el tejido suave rozarle el rabo mientras se tumbaba en la cama con un dildo pequeño en la mano. El muy marica empujó la punta contra su entrada sin pensarlo dos veces, gimiendo al sentir cómo el plástico frío se le clavaba poco a poco. Con la otra mano se agarraba las bragas mojadas, que ya le tapaban el capullo y le dejaban el culo al aire, listo para ser usado. La cabeza le daba vueltas mientras se empalaba más profundo, imaginando que era otro culito el que lo estaba follando sin piedad. Cada embestida le arrancaba un gemido ronco, mezclado con el sonido de sus pelotas golpeando contra el colchón. El dildo no era gran cosa, pero le calaba hasta las entrañas, haciendo que su rabo se pusiera más tieso que un palo a cada movimiento. Se corrió con un chorro grueso que le manchó las bragas y el vientre, dejando un rastro de semen que se le pegó al pelo al secarse. La sensación de humillación le excitó aún más, sabiendo que si alguien entrara en ese momento lo vería hecho un desastre, con el culo abierto y el rabo chorreando. Se quitó las bragas de un tirón, dejando al descubierto su culito rojo y dilatadito, y se masturbó otra vez hasta dejarlo todo pegajoso y bien follado.