Chico tatuado empotra culo grande sin parar
El moreno de espalda ancha y tatuajes que le cubren los brazos fuertes entra a la habitación sin avisar, con esa mirada de animal en celo que ya había visto antes en los vestuarios. Le agarra del cuello con una mano mientras con la otra le baja los pantalones ajustados, dejando al descubierto ese culazo redondo y prieto que lleva semanas deseando morder. No hay tiempo para preliminares, la polla gruesa y tensa ya está ahí, rozándole el agujero mientras le susurra al oído lo que va a hacerle: 'Te voy a abrir en canal, maricón'. El moreno se arquea, gime fuerte al sentir la primera embestida brutal que le parte el culo por la mitad, sus gemidos ahogados en la almohada sucia de babas mientras las paredes del ano se estiran hasta el límite. Las manos del moreno se clavan en las sábanas con fuerza, las uñas rompiendo la tela al ritmo de cada empujón que le hace crujir las caderas, su culo chorreando sudor y lubricante sintético barato. La polla, dura como piedra y con las venas marcadas, entra y sale sin piedad, empalándolo cada vez más profundo hasta que los huevos le golpean el perineo con un sonido húmedo y pegajoso. Él jadea, suda como un cerdo en agosto, pero el dolor es una delicia, sobre todo cuando el moreno le agarra de los pelos y le obliga a mirar atrás para verle la cara mientras le destroza el culo sin compasión. 'Más fuerte, puto, métemela toda', gime el moreno con voz ronca, y el tatuado no necesita más estímulo: acelera el ritmo hasta que el sonido de carne chocando contra carne llena la habitación, sus pelotas golpeando el culo como un tambor. Cuando siente que el orgasmo le sube por la espina dorsal, se corre dentro sin avisar, llenándole el intestino de leche espesa y caliente que le resbala por los muslos mientras el otro se estremece, su propio semen escupido en la boca entre gritos de éxtasis. La escena termina con el moreno desplomado sobre la cama, el culo adolorido pero satisfecho, la polla aún palpitante mientras lame los restos de corrida de los labios del otro, que no puede ni moverse de lo bien que le ha dejado ese destrozo anal.