El culo de Ryan se llena de leche en una orgía gay salvaje
Ryan no podía creer que su culo ya no le doliera después de que una docena de tipos lo hubieran reventado sin piedad, pero ahí estaba, empalado hasta el fondo mientras su agujero goteaba semen de todos los que lo habían follado antes. Cada vez que un nuevo macho se acercaba, él abría las piernas más, gimiendo como una puta en celo, suplicando que le metieran la polla hasta el fondo mientras su boca chupaba con ansias el rabo del siguiente en la fila. La cocina estaba llena de gemidos, el olor a semen y sudor lo impregnaba todo, y Ryan no podía parar de pedir más, más duro, más profundo, hasta que su culo ya no era más que un agujero lleno de leche. Los tipos se turnaban para embestirlo, sus pollas enormes entrando y saliendo de su culo destrozado, mientras él se corría una y otra vez, su cuerpo temblando de placer. Cada vez que uno se venía dentro de él, Ryan gritaba como un loco, sintiendo cómo la leche caliente lo llenaba por completo, pero eso solo lo encendía más, haciéndolo rogar por otro rabo, otro chorro de semen, otro macho que lo hiciera gritar como una puta en celo. Al final, su culo era un desastre, lleno hasta el borde de leche, pero él seguía pidiendo más, su cuerpo temblando de deseo, su mente perdida en el placer de ser usado como un simple agujero para que todos se corrieran dentro.